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Objetivo: buenos índices reproductivos
05-11-21
Para que una explotación de vacuno de carne tenga buenos índices reproductivos debemos tener en cuenta varios pilares fundamentales, siendo uno de estos la sanidad.

Objetivo: buenos índices reproductivos

El correcto control sanitario en una explotación de vacuno de carne es muy importante para obtener unos buenos índices reproductivos. Son varias las enfermedades que afectan a la reproducción del vacuno, directamente o indirectamente (si suponen el descarte de los reproductores).

Trataremos de hacer una revisión de las más importantes o de las que más inciden en las explotaciones de vacas nodrizas, y queremos poner a disposición de los socios el equipo técnico de la cooperativa para ayudar a diagnosticar y controlar las mismas en sus explotaciones con el fin de mejorar sus índices reproductivos.

Por clasificar de alguna manera las enfermedades, las podríamos diferenciar en: víricas, bacterianas y parasitarias:

  • Víricas: BVD, IBR, lengua azul, fiebre aftosa, smallenberg…
  • Bacterianas: brucelas, campylobacter, leptospiras, listerias, clamydias…
  • Parasitarias: trichomonas, neospora, besnoitia, parasitos hematicos (babesia, anaplasma, theileria).

Habría que hacer referencia a la paratuberculosis, que nos obliga al descarte de animales nuevos tras el coste que supone la recría de los mismos.

Otra clasificación se podría hacer por la forma de transmisión, en la transmisión sexual, por monta natural estarían trichomonas y campilobacter. En estas enfermedades que se trasmiten por monta natural cobra una especial importancia los pastos comunales en los que se comparten toros, y fincas en las que los cerramientos no son adecuados para evitar el paso de toros o vacas de la finca vecina.

  • TRICOMONIOSIS
  • CAMPILOBACTERIOSIS

En las parasitarias

  • NEOSPORA

Dentro de las víricas

  • BVD

Un especial interés por la alta incidencia en algunas zonas y por el gran coste económico que supone la paratuberculosis.

PARATUBERCULOSIS:

La paratuberculosis es una infección crónica y granulomatosa del tracto gastrointestinal del ganado bovino y otros rumiantes causada por Micobacterium avium spp.

La enfermedad en su fase clínica se caracteriza por diarrea crónica y pérdida de peso, se trata de una enfermedad debilitante que termina con la muerte del animal o con el descarte del mismo. Las infecciones por paratuberculosis son difíciles de controlar debido a los largos periodos de incubación (2-7 años), la ausencia de signos clínicos hasta etapas avanzadas de la enfermedad y la falta de métodos de diagnóstico completamente fiables en las etapas preclínicas de la enfermedad. En la dificultad de control hay que sumar que la infección se produce en etapas muy tempranas del ternero en las que los animales adultos eliminan en las heces las micobacterias contaminando la ubre, y al mamar se contaminan los terneros.

La prevalencia de la enfermedad es elevada en el vacuno de carne, además hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones solo se diagnostican los casos con enfermedad clínica grave, se estima que por cada vaca con enfermedad clínica avanzada existe otras 15 contagiadas en la explotación.

La principal vía de transmisión es la fecal oral por contaminación de la ubre con las heces de la madre, (también está descrita la infección fetal), esto dificulta el control de la enfermedad (en vacuno de leche los terneros son separados de la madre al nacer, por lo que esta vía de transmisión tiene una posibilidad de control). Se ha demostrado que el calostro de vacas infectadas tiene un riesgo mayor de propagación de la paratuberculosis que el de vacas negativas, también es importante tener en cuenta que el micobacterium resiste la pasterización, por lo que no se deben utilizar calostros de vacas positivas.

En cuanto a la susceptibilidad a la infección, es ampliamente aceptado que la resistencia a la infección aumenta con la edad, en los terneros al nacer existe una mayor permeabilidad del intestino para absorber las inmunoglobulinas que van en el calostro y además el sistema inmune del becerro es inmaduro.

En un rebaño sin antecedentes de paratuberculosis, la introducción de la infección más probable es a través de la compra de animales infectados, esto se ve facilitado por los largos periodos de incubación de la enfermedad, sin manifestaciones clínicas y la dificultad del control por serología (aunque a pesar de ello siempre se recomienda el chequeo serológico de los animales que se van a incorporar a la explotación).

Etapas de la infección:

Etapa I: una vez que se produce la infección, se produce una proliferación a nivel intestinal fundamentalmente en yeyuno e íleon, y se disemina a los ganglios linfáticos. En esta etapa no aparecen signos clínicos. Suele durar 2 años, aunque en rebaños con alta prevalencia se puede pasar a la etapa II antes de 1 año. En esta etapa no aparecen anticuerpos séricos detectables.

Etapa II: aunque en esta etapa todavía no aparece diarrea y pérdida de peso, sí se producen cambios histológicos, hay una respuesta inflamatoria granulomatosa intestinal característica de la paratuberculosis (lesión fácilmente reconocible en la necropsia). La velocidad de progresión de la enfermedad hasta la etapa II es muy variable y está influenciada por una amplia gama de factores: edad de exposición inicial, dosis de exposición inicial, frecuencia de reexposición, factores genéticos, factores ambientales, y factores estresantes (el estrés es un factor muy importante en la progresión de la enfermedad, el parto y el destete son factores estresantes en las vacas que van a tener una influencia grande en la evolución de la enfermedad).

Etapa III: en esta etapa comienza la enfermedad clínica con diarrea y pérdida de peso gradual a pesar de un apetito normal. También se ve afectada la producción de leche y la eficiencia reproductiva.

Etapa IV: los animales en esta etapa de enfermedad clínica avanzada están débiles y demacrados, generalmente con diarrea crónica y profusa. Las heces no tienen sangre ni moco, y las vacas no muestran tenesmo. El edema intermandibular es característico de esta fase y es debido a la hipropoteinemia que produce la enteropatía. Si la vaca no es enviada a matadero la muerte se da por deshidratación y caquexia.

Diagnóstico:

Los métodos de diagnóstico se separan en medios para detectar la presencia de micobacterium o detectar la respuesta inmune del animal frente a la infección, estas últimas son las más comúnmente utilizadas, pero tienen la desventaja del largo periodo de tiempo en el que el animal no responde inmunitariamente frente a la infección (la sensibilidad en animales subclínicos es aproximadamente de un 15 % y del 90 % en animales clínicamente afectados). En general, la sensibilidad del ELISA sérico se estima en 30 % en comparación con la necropsia.

El diagnóstico de la infección depende en parte si se quiere detectar la infección en un animal individual o en un rebaño.

En un rebaño positivo con una prevalencia > 5 % se recomienda serología individual de las vacas, si la prevalencia es menor, se deberían realizar otro tipo de pruebas debido a la baja sensibilidad que este tipo de pruebas tendría.

En rebaños en los que no se conoce, se puede chequear animales individuales, o mezcla de heces, para determinar el estatus del rebaño.

Control de la enfermedad:

Para el control de la enfermedad hay que implementar estrategias de manejo a largo plazo.

Para rebaños negativos, el objetivo es permanecer libre, la mejor forma es no introducir animales de otras explotaciones.

Para rebaños infectados: prevenir nuevas infecciones (esto es posible en vacuno lechero teniendo control de lugar de parto, manejo de calostro…, parece que la administración profiláctica de un agente antimicrobiano a terneros neonatales durante el periodo de alta susceptibilidad y alta exposición puede representar un enfoque adicional para prevenir o controlar la infección.), manejo de animales infectados (en función de la prevalencia de la enfermedad se puede recomendar el diagnóstico y sacrificio de animales positivos, o el sacrificio de animales positivos con mayor riesgo de transmisión, se debe incluir que la vaca sea positiva como una causa más para desvieje de las vacas: edad, carácter, falta de leche, baja fertilidad…).


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