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Tricomoniasis bovina: ¿cómo podemos controlar esta enfermedad?
02-05-22
El control de esta enfermedad incide directamente en la rentabilidad de la explotación, incrementando el número de terneros/vaca año y disminuyendo otros costes: reposición de toros y hembras reproductoras.

Tricomoniasis bovina: ¿cómo podemos controlar esta enfermedad?

La tricomoniasis bovina es una enfermedad venérea del ganado bovino causada por Tritrichomonas foetus (T. foetus). Es una enfermedad que está muy extendida en ganado extensivo, con un difícil control en pastos comunales y en fincas en las que los cercamientos no pueden asegurar que entren o salgan toros o vacas de la explotación.

Presentación clínica:

Los toros no presentan alteraciones y tienen una respuesta inmunológica limitada frente a la infección, por lo que no se observan signos clínicos en los toros infectados, dando lugar a toros infectados crónicamente.

Se observa una diferencia en la prevalencia de infección en función de la edad de los toros, aumentando con la edad. Una explicación para la relación entre la edad y los toros infectados crónicamente puede ser el desarrollo de criptas, que son invaginaciones que aumentan en tamaño y número con la edad de los toros.

En las vacas aunque T. foetus puede aislarse a los 4 días de la infección, en los primeros días no interfiere con la concepción ni con el reconocimiento materno de la gestación, a medida que avanza la infección, se observan cambios inflamatorios leves con la posible pérdida del feto que en la mayoría de las vacas aparece después de 95 días de la infección.

La mayoría de las pérdidas de feto ocurren dentro de los primeros 5 meses de gestación, seguidas por un período de infertilidad de 2 a 6 meses, ya que el sistema inmune libera al parásito del tracto reproductivo. Se espera una eliminación total de T. foetus del tracto reproductivo de las vacas en 5 a 20 semanas después de la infección, aunque se producen algunas excepciones.

La piometra (restos purulentos en el útero) puede ser uno de los primeros signos clínicos de infección por T. foetus a nivel de rebaño. Los resultados probables de la infección por T. foetus en vacas y su tasa de incidencia esperada: muerte embrionaria temprana (13 - 50 %), abortos (3 - 14 %), maceraciones fetales (0,6 - 2,4 %), piometras (2 - 8 %), portadoras gestantes (0,2 - 0,7 %), infertilidad (9 - 35 %).

La muerte embrionaria temprana, el aborto y la infertilidad se expresan como terminación temprana de la gestación y volver a salir en celo, que es el signo clínico más común de infección por T. foetus en la hembra bovina.

A nivel de rebaño los signos son la suma de los signos clínicos exhibidos por los individuos dentro del rebaño asociados con el impacto del parásito en el rendimiento reproductivo. Los ganaderos observadores pueden detectar el retorno temprano de vacas en celo generalmente con ciclos irregulares (ciclo regular cada 21 días), pudiéndose llegar, en explotaciones que retiran toros, a una falta de gestación en torno a 45 - 50 %; y en las que no se retiran, un aumento del intervalo parto-parto de aproximadamente 100 días.

Aunque no es visible, la piometra y la maceración fetal pueden detectarse a través de la ecografía del tracto reproductivo y puede ser un indicador temprano de la presencia de infección por T. foetus en un rebaño.

Magnitud del efecto:

El impacto económico es importante teniendo en cuenta una gran reducción del número de terneros nacidos, el alargamiento del intervalo parto-parto, el coste de reemplazo de los toros infectados y los gastos para el control de la enfermedad.

Factores de riesgo:

Los principales factores de riesgo para la tricomoniasis son la monta natural, el manejo extensivo, las temporadas de cubrición continuas, vecinos con animales positivos y la mezcla de animales.

Diagnóstico:

El raspado de toros para determinar si son positivos a T. foetus es un componente básico de los programas de control de la tricomoniasis.

Se recomienda el descanso sexual de al menos 1 a 2 semanas antes de la toma de muestras para permitir que aumente la cantidad de Tricomonas y, por lo tanto, mejore la probabilidad de identificar con precisión toros positivos para T. foetus. Si la prueba se realiza en toros que no han sido retirados de las vacas, puede dar falsos negativos, en estos casos se recomienda la realización de varias pruebas.

La ubicación dentro del prepucio de donde se extrajo la muestra también es importante siendo las secciones media y caudal de la porción libre del pene las más recomendadas.

Control de la enfermedad:

Debemos distinguir la forma de actuar en una explotación en la que tenemos el problema y en las que estamos libres y debemos incluir un protocolo de prevención.

A nivel de prevención sería recomendable el raspado de todos los toros antes de soltarlos a las vacas y comenzar la temporada de cubrición, el momento en el que se recomienda el raspado depende si también se desea realizar una valoración del semen del toro, en este caso lo mejor es que sea lo más próximo posible al inicio de la temporada de cubrición; si solo se va a realizar el raspado, si lo hacemos antes, tendremos más tiempo para, en caso de tener que eliminar los toros, buscar toros nuevos.

También es muy importante la anotación de celos para ver repeticiones irregulares (como hemos dicho, la muerte embrionaria temprana es una de las principales causas de la tricomoniasis). Tener registro de los partos para un control del rendimiento reproductivo, teniendo en cuenta que la tricomoniasis nos produce un descenso importante en los partos.

En caso de sospecha, ecografiar vacas, viéndose un número elevado de piometras.

Comunicación con los ganaderos vecinos para garantizar una notificación rápida si se diagnostica tricomoniasis en una explotación vecina.

Revisión de los cercados para detectar o evitar las posibles mezclas de animales con explotaciones vecinas, y en su caso tomar medidas lo antes posible para reducir el riesgo de introducir la enfermedad en nuestra explotación.

En caso de mezcla de animales, si se sospecha o se sabe que la explotación vecina es positiva, aislar los animales. Raspar los toros, tras un reposo de al menos una semana y aislar las vacas hasta el diagnóstico de gestación positivo.

A la hora de comprar animales de reemplazo, preferiblemente toros vírgenes y novillas nulíparas, de una ganadería libre. La compra de toros y vacas no vírgenes, especialmente de explotaciones con un rendimiento reproductivo desconocido, aumenta el riesgo de introducción de tricomoniasis. El riesgo aceptado al comprar reemplazos que no sean vírgenes puede reducirse en gran medida si el origen es una ganadería con un excelente rendimiento reproductivo, con un raspado prepucial de los toros para asegurar que son negativos y con la compra de vacas preñadas.

En caso de uso de pastos comunales o pastos contiguos a explotaciones positivas se recomienda que se aprovechen con vacas gestantes que no se vayan a cubrir durante la época en la que estén en esta localización.

Teniendo en cuenta la influencia comentada de la edad en la prevalencia de la enfermedad en los toros, se recomienda tener toros jóvenes.

Para eliminar el problema en una explotación positiva, debemos eliminar los toros positivos. Y establecer dos grupos en la explotación: uno compuesto por novillas vírgenes y vacas con gestación avanzada, y otro de vacas vacías o gestación temprana (susceptibles de perdida fetal temprana o aborto).

En función del número de vacas del grupo de vacías se puede considerar la eliminación de las mismas, o el uso de inseminación artificial o toros exclusivos para este lote.

CONCLUSIÓN:

La tricomoniasis tiene un impacto reproductivo muy negativo, por lo que se recomienda un chequeo rutinario todos los años de los toros antes de empezar la temporada de cubriciones, que nos permita saber cómo esta nuestra explotación, así como un programa de bioseguridad con el control de los animales que introducimos a nuestra explotación, sobre todo si introducimos toros no vírgenes y vacas no gestantes.

Agropal pone a tu disposición los técnicos veterinarios para la elaboración de una estrategia en la lucha contra la tricomoniasis de vuestra explotación.


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