Cómo proteger la proteína y la materia seca de los forrajes para conseguir la máxima rentabilidad
Los forrajes conservados se han convertido en una herramienta esencial para garantizar el suministro de alimento en cantidad y calidad durante todo el año.
Nuestros rumiantes productores de leche deben consumir, como parte de su ración, una proporción elevada de forraje, siendo habitual que este represente en torno al 40 % o más de la dieta.
Una de las técnicas más utilizadas es el ensilado, que consiste en la conservación del forraje mediante fermentación anaerobia. En ausencia de oxígeno, las bacterias ácido-lácticas utilizan los azúcares de la planta y producen ácido láctico (y otros), provocando una bajada del pH hasta niveles que evitan el desarrollo de microorganismos indeseados.
Sin embargo, los ensilados de primavera presentan particularidades que los hacen especialmente sensibles. Suelen proceder de gramíneas como ray-grass o cereales de invierno, o de leguminosas como alfalfa o veza, y su valor nutritivo dependerá no solo de la especie, sino también del manejo en todas las fases del proceso.
1. MOMENTO DE CORTE: LA BASE DE TODO
El momento de corte determina en gran medida la calidad final del ensilado. La siega debe realizarse en el momento óptimo, buscando un equilibrio entre rendimiento y calidad.
Cortar demasiado pronto reduce el rendimiento y el contenido de azúcares, necesarios para una correcta fermentación. Por el contrario, retrasar el corte incrementa la lignificación, reduce la digestibilidad y disminuye el valor nutritivo del forraje.
En primavera, este equilibrio es especialmente delicado, ya que se trabaja con forrajes muy ricos en proteína y digestibilidad, pero también con elevada humedad, lo que complica su conservación.
2. ALTURA DE CORTE: CONTROL DE CONTAMINACIÓN
La altura de corte recomendada se sitúa entre 5 y 8 cm. Este aspecto, a menudo infravalorado, es clave para evitar la contaminación con tierra y limitar la incorporación de partes de bajo valor nutritivo.
Reducir la contaminación permite mejorar la fermentación y disminuir problemas posteriores en el silo, especialmente en campañas húmedas.
3. PRESECADO: EQUILIBRIO CRÍTICO
El contenido de materia seca debe situarse en torno al 28 – 35 %, aunque puede variar ligeramente según la especie.
El presecado debe realizarse en el menor tiempo posible, evitando que el forraje permanezca excesivo tiempo en el campo, ya que esto aumenta el riesgo de pérdidas de calidad y contaminación
Un exceso de humedad dificulta la fermentación y favorece pérdidas por efluentes. Por el contrario, un exceso de presecado provoca mala compactación y favorece calentamientos, con pérdidas de materia seca.
Este punto es especialmente importante en leguminosas, donde el manejo del presecado condiciona gran parte del éxito del ensilado.
4. PICADO Y COMPACTACIÓN: REDUCIR EL OXÍGENO
El tamaño de partícula debe ser homogéneo, en torno a los 2 – 3 cm, para facilitar la compactación. Esta debe realizarse en capas finas y de forma continua, favoreciendo la expulsión del oxígeno.
La eliminación del aire es fundamental, ya que su presencia permite el desarrollo de microorganismos indeseados, incrementa las pérdidas de materia seca y dificulta una correcta fermentación.
5. FERMENTACIÓN: EL GRAN RETO EN PRIMAVERA
<>El ensilado se basa en una fermentación controlada, pero en primavera esta es más difícil de conseguir.
Las leguminosas presentan mayores dificultades de ensilado debido a:
- Bajo contenido en azúcares solubles
- Alta capacidad tampón, que dificulta la bajada de pH
- Alto contenido en proteína
Aunque este alto contenido en proteína es una ventaja nutricional, también implica una mayor degradación proteica durante el proceso y la formación de compuestos como el amoníaco, que reducen la calidad del forraje.
6. INOCULANTES: UNA HERRAMIENTA DE APOYO
Los inoculantes son aditivos que contienen bacterias seleccionadas para dirigir y mejorar la fermentación.
Pueden ser:
- Homofermentativos, que favorecen una rápida producción de ácido láctico
- Heterofermentativos, que mejoran la estabilidad del ensilado frente al aire
- Combinados
Su uso puede ser especialmente útil en condiciones desfavorables, como ensilados difíciles (por ejemplo, leguminosas) o cuando no se puede garantizar un manejo óptimo.
No obstante, es importante tener en cuenta que los inoculantes no sustituyen un buen manejo, sino que actúan como complemento.
7. CONSERVAR PROTEÍNA Y MATERIA SECA: UNA CUESTIÓN DE MANEJO GLOBAL
La calidad del ensilado no depende de un único factor, sino del conjunto de todas las fases del proceso.
Proteger la proteína significa conservar uno de los componentes más caros de la ración. Cada kilo de proteína que se pierde en el silo debe ser compensado posteriormente mediante la compra de materias primas.
Por otro lado, conservar la materia seca implica disponer de mayor cantidad de alimento al final del año con el mismo coste de producción. Es decir, se obtiene más forraje utilizable “por el mismo precio”.
En condiciones normales, un ensilado bien manejado presenta pérdidas de materia seca en torno al 8 – 12 %. Sin embargo, cuando el manejo es deficiente, estas pérdidas pueden aumentar al 15 – 20 % o más, especialmente en ensilados de primavera y en leguminosas.
Además, estas pérdidas afectan principalmente a los nutrientes más valiosos, reduciendo tanto la cantidad como la calidad del ensilado.
8. PLÁSTICOS Y ENCINTADO: EL FACTOR MÁS DETERMINANTE
El sellado del ensilado es uno de los puntos más críticos del proceso. Una correcta cobertura del silo con plástico de calidad es fundamental para evitar la entrada de aire.
El plástico debe ajustarse perfectamente al forraje, evitando bolsas de aire, y debe colocarse peso de forma uniforme. Es especialmente importante prestar atención a los bordes, que son las zonas más sensibles a la entrada de oxígeno.
El cierre debe realizarse lo antes posible. La entrada de aire o humedad favorece el desarrollo de microorganismos indeseados, provocando pérdidas de calidad e incluso problemas sanitarios.
En el caso de bolas, el encintado es la única barrera frente al exterior. Es imprescindible utilizar plásticos de calidad, aplicar un número suficiente de capas y realizar el encintado inmediatamente tras el empacado.
Un mal sellado favorece la aparición de mohos y levaduras, provoca calentamientos y reduce el valor nutritivo del ensilado.
9. MANEJO DURANTE EL CONSUMO
Una vez abierto el silo, es fundamental minimizar la exposición al oxígeno. Para ello, se debe mantener un frente de avance adecuado.
El calentamiento del ensilado es un indicador claro de pérdidas de calidad, generalmente asociado al desarrollo de levaduras y mohos.
10. IMPORTANCIA DEL ANÁLISIS
La realización de análisis permite conocer la calidad real del ensilado, tanto desde el punto de vista nutricional (materia seca, proteína, fibra) como microbiológico.
Esta información es clave para ajustar las raciones y optimizar el rendimiento productivo.
11. ERRORES MÁS FRECUENTES
Entre los errores más habituales destacan un corte fuera de momento, un presecado incorrecto, una compactación deficiente o un sellado inadecuado. Todos ellos tienen en común que favorecen la entrada de aire y aumentan las pérdidas de materia seca y calidad del ensilado.
CONCLUSIÓN:
La correcta conservación del forraje es fundamental para garantizar la rentabilidad de la explotación. El ensilado es una herramienta eficaz, pero exige un manejo adecuado en todas sus fases.
Conservar la proteína y la materia seca no depende de una única medida, sino del conjunto del proceso: corte, presecado, compactación, fermentación y sellado.
Aplicar buenas prácticas permite mejorar la digestibilidad, reducir pérdidas y optimizar la producción animal.
En este sentido, Agropal dispone de una amplia gama de plásticos para ensilado y de inoculantes adaptados a las distintas condiciones de trabajo.
El equipo de la cooperativa está a disposición de los socios para resolver dudas y asesorar durante toda la campaña de primavera, con el objetivo de obtener el máximo rendimiento del forraje producido.
