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Nuestras ovejas y cabras son lo que comen
10-02-20
Existe una popular frase relacionada con la alimentación humana que dice que “somos lo que comemos”. Esta frase podemos aplicarla también a nuestros animales de producción y, por lo tanto, a nuestras explotaciones.

Nuestras ovejas y cabras son lo que comen

La alimentación de nuestras ovejas y cabras lecheras va a influir de forma determinante, por una parte, en el estado de salud de nuestros animales previniendo la aparición de ciertas patologías y, por otra parte, en la economía de nuestras explotaciones ya que el alimento va a afectar de forma importante en la cantidad y calidad de la leche que sean capaces de producir.

Los objetivos de una correcta alimentación deben ser los siguientes:

1. Cubrir las necesidades energéticas y proteicas del animal.
2. Conseguir una buena respuesta productiva, reflejada en el denominado índice de conversión.
3. Mantener a las ovejas y cabras en buen estado salud, tanto a nivel general, como ruminal, fundamental al tratarse de animales rumiantes.

EFICIENCIA EN LA ALIMENTACIÓN:

Los objetivos anteriormente mencionados se consiguen mediante el empleo de una alimentación eficaz. Para ello, debemos considerar varios puntos importantes en los que debemos incidir de forma especial:

  • Controlar la presencia de ovejas y cabras improductivas en la explotación que, aunque no produzcan, se alimentan a diario.
  • Conocer y minimizar la enorme variabilidad existente entre los individuos de un rebaño. Para ello, debemos organizar el rebaño por lotes, de forma que cada animal o grupo de animales coma lo que necesita en función de su estado de producción. De este modo, podemos llegar a reducir el coste de la alimentación entre un 10% y un 15% en nuestra explotación.

En el ciclo de producción de una explotación lechera ovina o caprina existen tres periodos clave: preparto, inicio de lactación y lactación. Cada uno de estos periodos tiene características y objetivos diferentes que debemos tener muy en cuenta para alcanzar la eficiencia alimenticia de la que estamos hablando. A continuación, incidimos un poco en cada periodo.

Preparto:

Este periodo abarca las 6 últimas semanas antes del parto. Una correcta alimentación durante esta etapa afectará de forma positiva a los siguientes aspectos de gran importancia:

  • Calidad y cantidad de calostro producido.
  • Peso vivo al nacimiento de corderos y cabritos. El 70% del peso vivo de la camada se desarrolla en esta fase.
  • Posterior periodo de lactación.

Es muy importante tener en cuenta que durante este tiempo se produce una caída de la materia seca ingerida por el animal. Por ello, debemos favorecer el consumo poniendo forrajes a voluntad y de muy buena calidad, controlando siempre los rechazos que pueden llegar a ser un serio problema. Con estas medidas, controlaremos la aparición de acidosis y toxemias de gestación.

Inicio de lactación:

Abarca los 60 primeros días después del parto. Durante este periodo, en el que se alcanza el pico de lactación, se elevan en gran medida las necesidades nutricionales de nuestras ovejas y cabras. Aunque se produce un aumento constante del nivel de ingestión de los animales, no consiguen cubrir las necesidades nutricionales de esta fase de producción, por lo que se encuentran en un momento de balance energético negativo que hay que conseguir controlar.

Lactación:

Esta fase se extiende desde los 60 días postparto hasta el secado de los animales. Nuestro objetivo en este periodo es mantener una buena persistencia de la lactación, con unas buenas tasas butírica (grasa) y proteicas.

Además, debemos recuperar una adecuada condición corporal de nuestras ovejas y cabras, y prepararlas para la siguiente cubrición a los 210 días de periodo de lactación, aproximadamente. Es también fundamental tener en cuenta que en esta fase debemos favorecer el crecimiento de las hembras primíparas.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, nos vamos a centrar en dos aspectos fundamentales en la alimentación del rebaño, como son los forrajes y la tasa de proteína de la ración.

LA IMPORTANCIA DE LOS FORRAJES

Debemos de prestar la máxima atención a los forrajes que utilizamos en nuestra explotación y su calidad. Realizar analíticas regulares de los forrajes es una manera de saber con qué estamos trabajando realmente y, de esta forma, maximizar su empleo para producir leche. Para ello, tenemos que utilizar forrajes de gran calidad, de tallos finos y con buena relación hojas/tallos, que se traduce en la relación proteína/fibra del forraje.

Es importante destinar los forrajes de mayor calidad al lote de ovejas o cabras de alta producción y a aquellas que se encuentren en fase de preparto. Su consumo se puede mejorar realizando un picado de los mismos.

Los forrajes aportan a los animales los siguientes factores nutricionales:

  • Hidratos de carbono fibrosos (fibra), fundamentales para mantener un adecuado Ph ruminal y así controlar la aparición de posibles acidosis.
  • Hidratos de carbono no fibrosos (azúcares y almidones) que generarán energía y son básicos para la síntesis de proteína microbiana en el rumen.
  • Proteína cuando la proporción de hojas es elevada.

LA PROTEÍNA EN LA RACIÓN

El nivel de proteína de la ración en pequeños rumiantes tiene un protagonismo muy elevado y es importante pero en su justa medida. Tanto un exceso como un defecto de ésta puede acarrearnos problemas.

Nos debe quedar claro que un exceso de proteína en la ración no se traduce en un aumento de la producción de leche. Siempre se han asociado valores altos de proteína en la ración con producciones lecheras más altas y esto no es del todo cierto. Llega un momento en que, aunque se aumente la cantidad de proteína en la ración, no vamos a conseguir que aumente la producción lechera.

Lo que hay que tener en cuenta es la eficiencia de la proteína presente en la ración o, dicho de otra forma, cómo se trasforma la proteína en el aparato digestivo de los pequeños rumiantes. Por ello, para cubrir las necesidades proteicas de nuestros animales debemos valorar la proteína metabolizable que es la que realmente va a ser utilizada por la oveja y cabra, y no la proteína bruta de la ración.

Un exceso de proteína en la dieta puede ocasionar los siguientes problemas en el rebaño:

  • Pérdidas económicas por pagar “algo” que es caro y acabaremos tirando por falta de eficiencia en su utilización por los animales.
  • Incremento de problemas reproductivos en el rebaño.
  • Mayor riesgo de mastitis.
  • Incremento del recuento de células somáticas en leche.
  • Además de edemas en las ubres, diarreas, etc.

Por otro lado, un déficit de proteína puede ocasionar:

  • Baja actividad ruminal y, por lo tanto, peor digestión de la ración, menor producción de vitaminas, etc.
  • Disminución de la materia seca ingerida.
  • Menor producción lechera.
  • Problemas de fertilidad.
  • Además de edemas en el espacio intermandibular, peor y menor producción de lana, etc.

Como conclusión, debemos empezar a mostrar el debido interés por los forrajes, dándoles el lugar que les corresponde dentro de la alimentación de los pequeños rumiantes y dejar de prestar tanta atención a la “proteína bruta de la etiqueta”.

La alimentación que proporcionemos a nuestro ganado va a condicionar su producción. Recuerda que en Agropal cuentas con un equipo técnico veterinario que te asesorará.


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