Shamonda: un nuevo virus transmitido por «mosquitos» que debemos vigilar

Situación en Europa y España.
Clínica diagnóstico y claves de actuación en la explotación

El virus Shamonda (SHAV) es un Orthobunyavirus del serogrupo Simbu, relacionado con otros virus de interés veterinario como Schmallenberg y Akabane. Tras décadas de detecciones esporádicas en África y Japón, durante el verano de 2026 ha aparecido por primera vez en Europa Central, asociado a cuadros clínicos principalmente en ganado bovino. Su rápida expansión y la escasez de información disponible hacen especialmente importante la vigilancia clínica y epidemiológica en las explotaciones.

¿Qué sabemos del virus?

shamonda

Shamonda se transmite principalmente mediante la picadura de pequeños dípteros hematófagos del género Culicoides, los mismos «mosquitos» implicados en enfermedades como Lengua Azul y Enfermedad Hemorrágica Epizoótica. No existen evidencias de una transmisión directa significativa entre animales. Sí se ha descrito la posibilidad de transmisión vertical durante la gestación, cuando la infección materna alcanza al feto.

El bovino es la especie en la que se está observando enfermedad clínica. Ovino y caprino pueden infectarse sin que hasta ahora se haya descrito una clínica aparente. En équidos se han detectado animales positivos con signos neurológicos, aunque la relación entre causa y estos signos todavía no está demostrada. Tampoco existen evidencias de que Shamonda sea una zoonosis.

¿Qué podemos observar en la granja?

El cuadro agudo en bovino puede comenzar con fiebre, apatía y diarrea. En vacas de leche, uno de los signos de mayor interés productivo es una caída temporal de la producción, que en las explotaciones estudiadas se ha situado aproximadamente entre el 10 y el 20 % durante 7-10 días. El porcentaje de animales afectados puede ser muy elevado y alcanzar a una gran parte de la explotación, aunque los animales adultos suelen recuperarse.

Los episodios descritos son generalmente autolimitantes; en explotaciones afectadas se ha observado una duración aproximada de 14-21 días. Hasta el momento no se ha observado una mortalidad atribuible directamente al virus.

La otra gran preocupación es la reproducción. La infección durante la gestación puede atravesar la placenta y se han descrito abortos y malformaciones fetales graves. Por ello, además del descenso de leche, debemos vigilar especialmente cambios en el porcentaje de abortos, nacidos muertos y terneros con malformaciones.

Situación en Europa y España

La variante europea, denominada Shamonda-Europe, se detectó por primera vez a finales de julio de 2026 en Suiza. Posteriormente se identificó en Alemania y Francia y, después, en Austria, Bélgica, Países Bajos y Liechtenstein. En Francia se ha confirmado en numerosos departamentos con explotaciones bovinas que presentaban cuadros compatibles.

En Europa se han identificado dos tipos genéticamente diferenciados: uno predominante en Suiza, Francia, sur de Alemania y Austria, y otro detectado en Bélgica, Países Bajos, norte de Alemania y noroeste de Francia. España se encuentra en fase de vigilancia y confirmación.

Mensaje para el ganadero:
Shamonda no debe generar alarmismo, pero sí vigilancia. Estamos ante una enfermedad emergente cuya repercusión real en la ganadería europea todavía no conocemos bien. Registrar los casos y comunicar las sospechas permitirá saber cómo evoluciona y qué impacto tendrá en las explotaciones de vacuno de leche y, potencialmente, de carne.

De la sospecha a la confirmación

¿Qué hacer en la explotación ante un cuadro compatible con Shamonda?

Diagnóstico: cuando la clínica no basta

La sospecha clínica debe confirmarse mediante laboratorio. La detección puede realizarse mediante PCR, seguida de secuenciación cuando sea necesario caracterizar el agente.

Muestras a tomar en animales con síntomas clínicos: suero o sangre con EDTA, preferentemente durante la fase aguda. Fetos, nacidos muertos o terneros con malformaciones: cerebro, cerebelo, bazo y sangre.

En la serología existe reacción cruzada con otros virus del serogrupo Simbu presentes en Europa. Por ello, la confirmación debe realizarse con pruebas específicas, incluida la seroneutralización cuando proceda.

Prevención y control: el «mosquito» es la clave

Actualmente no existe una vacuna frente a Shamonda. Por tratarse de un virus transmitido por Culicoides, las medidas de prevención deben centrarse en reducir la exposición de los animales al «mosquito» mediante las herramientas autorizadas y prescritas por el veterinario: repelentes, desinsectación y manejo de los puntos de riesgo.

La experiencia con otros arbovirus demuestra que estas medidas tienen mayor sentido cuando se integran en un programa de bioseguridad y vigilancia, y no como una actuación aislada. Conviene reforzar la observación de los animales durante los periodos de mayor actividad de los «mosquitos» y registrar las caídas anómalas de producción o los problemas reproductivos.

Ante una sospecha, ¿qué hacer?

  1. OBSERVAR: Fiebre + diarrea + caída de leche, especialmente si aparecen en varios animales.
  2. AVISAR: Comunicar la sospecha a los Servicios Veterinarios Oficiales y coordinar la toma de muestras.
  3. MUESTREAR: Recoger las muestras adecuadas durante la fase clínica y, cuando existan problemas reproductivos, conservar y remitir correctamente fetos o tejidos.
  4. CONFIRMAR: RT-PCR y, cuando proceda, secuenciación. Diferenciar Shamonda de otros virus Simbu.
  5. REGISTRAR: Anotar fechas, número de animales afectados, producción, fiebre, abortos y evolución clínica.

No existen actualmente restricciones sanitarias específicas de movimiento de animales ni de recogida y transformación de la leche por el mero hecho de tratarse de Shamonda. No obstante, no debe moverse a un animal enfermo o sospechoso por razones de bienestar y bioseguridad, y cualquier movimiento debe ajustarse a la normativa y a las indicaciones de los servicios veterinarios.